Reasignación Sexual de Hombre a Mujer


Para realizar un cambio de sexo de hombre a mujer, las intervenciones quirúrgicas pueden llegar a más de veinte, fijando el mínimo en aproximadamente cinco operaciones. Para comenzar la transformación, el cirujano realizará una mastectomía en la que se eliminarán las glándulas mamarias.

Ya sea en esta misma operación o en una operación posterior, el especialista se centrará en la estética de los pechos. Para ello, se dedicará tanto a reposicionar y eliminar completamente el exceso de piel, pudiendo incluso tocar el músculo pectoral.

Una vez que se resuelven los senos, es el turno de la parte más íntima que corresponde, además, con uno de los más complicados y requiriendo una mayor recuperación después de una operación de cambio de sexo. Y es que de la nada el cirujano tiene el trabajo de crear un pene y testículos, aunque previamente debe realizar un casting de todo el órgano sexual femenino compuesto por el útero, los ovarios y los tubos, entre otros.

Después de unas semanas desde que los órganos femeninos comenzaron a tocar, se llevará a cabo una faloplastia. Hay dos opciones disponibles para la correcta aplicación de este método. O las aletas pedicled se utilizan usando la piel más cercana al órgano genital; O, las aletas se utilizan remotamente de la piel de la pierna o el brazo.

Básicamente, la creación de un pene implica envolver un pedazo de piel de la ingle y la masa muscular de la parte interna del muslo, el brazo o el abdomen y la implantación en el área púbica. El cirujano debe fusionar los nervios cutáneos con el nervio dorsal del clítoris para facilitar el retorno de la sensibilidad erógena. Este último punto no se alcanza para obtener en todas las ocasiones, ya que la técnica no ha evolucionado mucho en este aspecto.

Después de algún tiempo, se evaluará la uretra. En el caso de que muestre una buena permeabilidad, el paciente se eleva a un candidato adecuado para la colocación de una prótesis testicular de silicona. La bolsa también se originará en la que los testículos se colocarán una vez que los labios mayores y la vulva se han cerrado.

Después de al menos un año, los especialistas comenzarán a comprobar el estado de sensibilidad erógena. Si el paciente demuestra cierta sensibilidad en el colgajo fálico y también demuestra el correcto funcionamiento de la nueva uretra, será posible analizar la posibilidad de colocar una prótesis eréctil para facilitar la aparición de erecciones.

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En los casos de cambios de sexo de mujer a hombre, la atención postoperatoria es extrema. Y es que nos enfrentamos a un proceso de curación más difícil y que se debe tener cuidado para obtener resultados óptimos. En este sentido, la cicatrización completa es necesaria para poder continuar interveniendo el área, ya que como hemos dicho antes, se pueden dar hasta más de 20 operaciones.

Por su parte, será el especialista quien ha sido tratado por la persona responsable de indicar el seguimiento postoperatorio a seguir. Un seguimiento vital ya que dependerá del cambio correcto de sexo de la mujer.

Aunque este tipo de cirugía tiene una gran dificultad, han estado en práctica durante varios años. En este sentido, gracias a la aplicación y la experiencia se ha mejorado en la recuperación después de una operación de cambio de sexo y han tomado un montón de pasos positivos. Entre ellos, ha sido posible generar lubricación, erección o sensibilidad erógena en ambos casos.

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